Israel estudia impulsar su participación en la industria de la fusión nuclear mediante una inversión de hasta 1.000 millones de shekels, como parte de una estrategia para desarrollar nuevas tecnologías energéticas. La propuesta del Ministerio de Energía, difundida el 22 de octubre de 2026, responde al creciente consumo eléctrico asociado a los centros de datos y la inteligencia artificial.
Un programa de inversión con tres escenarios de desarrollo
La iniciativa plantea establecer una estrategia nacional de investigación y desarrollo que permita fortalecer las capacidades científicas e industriales israelíes en el campo de la fusión nuclear, una tecnología que busca producir energía mediante la unión de núcleos atómicos ligeros.
El Ministerio de Energía presentó tres alternativas de financiamiento. La primera contempla una inversión de entre 50 y 100 millones de shekels durante cinco años, destinada a impulsar actividades iniciales de investigación.
La segunda, recomendada por el ministerio, propone asignar entre 500 y 1.000 millones de shekels durante un período de cinco a siete años. Esta modalidad permitiría crear consorcios de colaboración entre universidades, empresas privadas, instituciones públicas y centros científicos.
El escenario más ambicioso contempla hasta 2.000 millones de shekels durante diez años e incluye la posibilidad de construir un reactor experimental.
Sin embargo, el programa todavía no cuenta con aprobación gubernamental ni recursos presupuestarios asignados. La decisión final corresponderá a la próxima administración israelí, que deberá determinar el alcance de las inversiones.
La propuesta también considera establecer un marco regulatorio experimental y ampliar la participación del país en programas internacionales de investigación energética.
Empresas tecnológicas y de defensa podrían participar en la industria
Israel busca aprovechar su experiencia en tecnologías avanzadas para incorporarse a las cadenas internacionales de suministro de la futura industria de fusión.
Entre las compañías mencionadas figuran Rafael y Elbit Systems, que poseen conocimientos en sistemas láser, ingeniería de materiales y tecnologías de alta complejidad. Estas capacidades podrían contribuir al desarrollo de componentes necesarios para los reactores experimentales.
El Centro de Investigación Nuclear de Soreq también podría aportar instalaciones científicas y equipos especializados.
Actualmente, Israel cuenta con empresas emergentes dedicadas a este campo. nT-Tao trabaja en el desarrollo de un reactor compacto, mientras que FusionMantle se especializa en componentes para sistemas de fusión.
La estrategia no exige que Israel construya por sí solo una central comercial. Su objetivo es desarrollar tecnologías, materiales y soluciones de ingeniería que puedan utilizarse en proyectos internacionales.
Este enfoque permitiría abrir oportunidades para empresas nacionales en sectores como fabricación avanzada, equipamiento científico y desarrollo de componentes especializados.
La inteligencia artificial acelera el interés mundial por la fusión nuclear
El aumento del consumo eléctrico de los centros de datos ha impulsado nuevas inversiones en tecnologías capaces de proporcionar energía de manera continua y con bajas emisiones de carbono.
Según cifras recogidas por CTech, las empresas emergentes de fusión nuclear recibieron más de 14.000 millones de dólares durante los últimos cinco años. Aproximadamente un tercio de ese capital ingresó al sector durante el último año.
Compañías como Microsoft y Google también han manifestado interés mediante acuerdos de suministro futuro e inversiones en desarrolladores especializados. Sin embargo, la fusión todavía no produce electricidad comercialmente a gran escala.
La tecnología enfrenta importantes desafíos científicos. Los sistemas experimentales necesitan alcanzar temperaturas superiores a 100 millones de grados Celsius y mantener estable el plasma para permitir las reacciones nucleares.
En 2022, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en Estados Unidos, logró un avance al obtener más energía de fusión que la energía láser suministrada directamente al combustible. No obstante, el experimento no representó una producción neta de electricidad considerando el consumo de toda la instalación.
El interés israelí también coincide con una creciente presión sobre su infraestructura eléctrica. Un análisis publicado por CTech el 19 de octubre señaló que la capacidad prevista para centros de datos podría aproximarse a 3.000 megavatios, una demanda que exigiría importantes inversiones adicionales en generación.
La eventual implementación del programa de fusión dependerá de la aprobación del próximo Gobierno y de la disponibilidad presupuestaria. Su principal implicación a corto plazo sería fortalecer la investigación, la industria tecnológica y la cooperación científica, mientras que una posible contribución al suministro eléctrico nacional permanecería condicionada a futuros avances técnicos y comerciales.