Europa está experimentando un fenómeno energético sin precedentes: horas prolongadas con precios de electricidad negativos en los mercados mayoristas durante 2025, impulsado por el rápido crecimiento de la generación renovable, especialmente solar y eólica, y ciertos cuellos de botella en la red eléctrica. Países como España, Alemania y los Países Bajos superaron las 500 horas con tarifas por debajo de cero, un indicio claro de que la abundancia de oferta en determinados momentos está superando con creces la demanda.
Un precio negativo de electricidad se da cuando el costo mayorista de la energía cae por debajo de cero euros por megavatio-hora (€/MWh). En estos casos, los productores pagan a los compradores para absorber la energía porque el sistema genera más electricidad de la que el mercado puede consumir en ese instante. Este fenómeno, que antes era raro, se está volviendo cada vez más frecuente en Europa.
Según el Informe de Visión General del Mercado Europeo de Energías Renovables 2026 de Aurora Energy Research, España, Alemania y los Países Bajos registraron más de 500 horas de precios negativos en 2025, y otros países como Bélgica, Francia y Polonia también reportaron cifras cercanas a ese umbral. Esto significa que, durante el año, en varios mercados europeos la electricidad llegó a tener valor nulo o negativo durante largos periodos.
En España, los datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) muestran que al cierre de septiembre de 2025 ya se superaban las 750 horas con precios cero o negativos en el mercado mayorista, lo que representa cerca del 12 % del año hasta esa fecha y supera ampliamente los registros de años anteriores.
El factor principal detrás de esta situación es el crecimiento acelerado de la generación de energía renovable:
Energía solar y eólica están produciendo cantidades de electricidad sin precedentes en momentos de fuerte irradiación o vientos intensos.
La oferta supera la demanda, especialmente durante las horas centrales del día en primavera y verano, lo que empuja los precios hacia abajo.
Los mercados eléctricos aún están adaptándose a este cambio de paradigmas y, en muchos casos, las inversiones en infraestructura de almacenamiento y flexibilidad de la red no han avanzado al mismo ritmo que la capacidad renovable instalada.
Aunque la expansión renovable es un objetivo clave de la política energética europea, los precios negativos de la electricidad plantean desafíos importantes:
Ingresos reducidos o incluso negativos para generadores, lo que puede afectar la rentabilidad de proyectos renovables.
Mayor exposición de promotores a la volatilidad del mercado, especialmente si se reducen los mecanismos de protección o subsidios que amortiguan estos efectos.
Señales de que aún existen cuellos de botella en las redes de transmisión, lo que dificulta el transporte de energía desde zonas de alta producción a zonas de alta demanda.
El documento de Aurora Energy Research también subraya que Europa necesitará aproximadamente 1,5 billones de euros en inversiones acumuladas hasta 2050 para respaldar la expansión de la energía renovable y resolver problemas estructurales como congestión de red y adaptación a precios negativos. Estas inversiones abarcarían no solo generación, sino también almacenamiento, interconexiones transfronterizas y sistemas inteligentes de gestión de la demanda.
Para equilibrar mejor la oferta y la demanda y limitar los episodios de precios negativos, los expertos recomiendan:
Incrementar la capacidad de almacenamiento energético, como baterías a gran escala y sistemas de hidrógeno, que pueden absorber el exceso de generación renovable.
Mejorar la flexibilidad de la red para integrar más renovables sin generar desequilibrios.
Desarrollar mecanismos de respuesta de la demanda que incentiven a los consumidores a adaptar su consumo en función de la disponibilidad de energía.
Implementar reformas regulatorias que faciliten nuevos servicios de energía flexible y mercados horarios más eficientes.
El fenómeno de los precios negativos de electricidad en Europa refleja tanto el éxito como los retos de la transición energética: por un lado, la rápida adopción de energías renovables está transformando el sistema eléctrico; por otro, la infraestructura y los mercados todavía necesitan evolucionar para manejar eficazmente esta nueva realidad. La tendencia de precios negativos, creciente y cada vez más frecuente, es una señal de que Europa se encuentra en una etapa clave de su transición hacia un sistema más limpio, flexible e integrado.