Rusia sufrió durante el fin de semana una de las mayores ofensivas aéreas registradas sobre su territorio desde el inicio de la guerra. Según las autoridades rusas, más de 1.000 drones ucranianos fueron lanzados contra diferentes regiones, incluidos cientos dirigidos hacia Moscú. El alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, calificó la operación como el mayor ataque con drones registrado hasta ahora contra la ciudad.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 1.110 drones sobre territorio ruso, Crimea —anexionada por Rusia en 2014— y aguas del mar Negro. Solo en dirección a Moscú, las autoridades de la capital afirmaron haber interceptado unos 450 aparatos.
Una importante refinería de Moscú paraliza sus operaciones
Uno de los impactos más significativos se produjo en la Refinería de Petróleo de Moscú, propiedad de Gazprom Neft. El ataque provocó incendios en sus dos principales unidades de destilación de crudo y obligó a suspender el procesamiento de petróleo, según fuentes de la industria consultadas por Reuters.
Las instalaciones afectadas incluyen la unidad AVT-6, con capacidad para procesar alrededor de 21.400 toneladas diarias y que representa aproximadamente el 53 % de la capacidad de la refinería, y el complejo EURO+, con unas 18.800 toneladas diarias. Las reparaciones podrían prolongarse durante varias semanas.
La importancia de la instalación para el suministro ruso es considerable. En 2024 procesó aproximadamente 11,6 millones de toneladas de petróleo, equivalentes a unos 230.000 barriles diarios, y produjo 2,9 millones de toneladas de gasolina, 3,2 millones de toneladas de diésel y 1,3 millones de toneladas de betún. Tras el ataque, el combustible producido por la refinería dejó de ofrecerse en la Bolsa Mercantil Internacional de San Petersburgo.
Moscú lleva la guerra energética al centro de sus preocupaciones
Ucrania sostiene que sus operaciones contra refinerías, instalaciones petroleras y centros logísticos buscan reducir los recursos económicos y materiales que Rusia utiliza para mantener sus operaciones militares. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que durante la ofensiva fueron empleados diferentes sistemas de largo alcance contra infraestructura petrolera y logística rusa.
Para Rusia, la ofensiva representa un desafío adicional porque demuestra la capacidad ucraniana para alcanzar infraestructura estratégica situada a cientos de kilómetros del frente.
El ataque también tuvo consecuencias civiles. Las autoridades de la región de Moscú reportaron dos muertos y alrededor de 20 heridos, además de daños en un edificio residencial.
Rusia responde con nuevos ataques sobre Ucrania
Tras la ofensiva, las fuerzas rusas intensificaron sus propios ataques. Moscú informó que sus operaciones tuvieron como objetivos centros logísticos, almacenes, puertos y otras instalaciones relacionadas con actividades militares ucranianas. Ucrania, por su parte, informó de ataques rusos en Zaporiyia y otras regiones, con víctimas civiles y daños en edificios.
La escalada confirma que la infraestructura energética se ha convertido en uno de los frentes centrales de la guerra. Para Rusia, los ataques contra sus refinerías no solo representan un problema militar, sino también económico y logístico, debido a la importancia del petróleo y sus derivados tanto para el abastecimiento interno como para sus ingresos.
Mientras continúan los ataques de largo alcance de ambos países, la capacidad rusa para proteger, reparar y mantener operativa su infraestructura petrolera adquiere cada vez mayor relevancia en un conflicto que ya se extiende por más de cuatro años.