Los presidentes de Rusia y Kazajistán, Vladímir Putin y Kasim Yomart Tokayev, firmaron un acuerdo bilateral para la construcción de la primera central nuclear en territorio kazajo, un hito que marca un punto de inflexión en la política energética de Asia Central y profundiza la cooperación estratégica entre ambos países.
Un acuerdo que abre una nueva era nuclear en Asia Central
El convenio, suscrito en el marco de un encuentro oficial entre los mandatarios de ambas naciones, establece las bases legales y técnicas para levantar una planta de generación nucleoeléctrica en Kazajistán, país que hasta ahora no contaba con infraestructura de este tipo a pesar de ser uno de los mayores productores mundiales de uranio. El proyecto representa un salto cualitativo en la capacidad de generación eléctrica de la región.
Rosatom, la empresa detrás del proyecto
La corporación estatal rusa Rosatom sería la responsable del diseño, construcción y puesta en marcha de la instalación, de acuerdo con lo establecido en el convenio bilateral. Rosatom es uno de los principales actores globales en la construcción de reactores nucleares civiles y cuenta con proyectos activos en múltiples regiones del mundo, desde Europa del Este hasta África y Asia.
Kazajistán, pese a ser el primer exportador mundial de uranio, ha dependido históricamente de centrales termoeléctricas a carbón y gas para cubrir su demanda interna de electricidad. La incorporación de energía nuclear a su matriz energética busca diversificar las fuentes de generación, reducir la dependencia de combustibles fósiles y atender el crecimiento sostenido del consumo eléctrico nacional.
Contexto energético y geopolítico
El acuerdo se inscribe en un momento de estrecha vinculación entre Moscú y Astana en materia económica y energética, reforzada en el contexto de las tensiones globales que han reconfigurado los flujos de inversión y cooperación técnica en el sector nuclear. Para Rusia, la expansión de Rosatom en mercados como el kazajo representa una vía de influencia geopolítica y de ingresos en divisas en un entorno internacional adverso.
Para Kazajistán, la decisión no estuvo exenta de debate interno. En 2023, el gobierno realizó una consulta ciudadana en la que una mayoría de la población se manifestó a favor de avanzar con la energía nuclear como opción para el país. Tokayev había señalado previamente que Kazajistán necesitaba incrementar su capacidad instalada de generación para sostener su desarrollo industrial y evitar déficits energéticos en los próximos años.
Próximos pasos del proyecto
Tras la firma del acuerdo, las partes deberán avanzar en la selección definitiva del emplazamiento de la central, los estudios de impacto ambiental y la definición del modelo de financiación. El gobierno kazajo no ha precisado aún un cronograma oficial de construcción ni la potencia instalada prevista para la planta. La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) seguirá de cerca el desarrollo del proyecto en el marco de los estándares internacionales de seguridad nuclear.
Este acuerdo consolida a Kazajistán como un actor emergente en el mapa de la generación nucleoeléctrica global y refuerza el papel de Rosatom como proveedor dominante de tecnología nuclear en el espacio postsoviético y más allá de sus fronteras.