La península de Crimea entró en estado de emergencia regional el viernes 26 de junio de 2026 como consecuencia directa de una crisis energética provocada por una serie de ataques ucranianos contra infraestructuras de suministro eléctrico y abastecimiento de combustible. El gobernador designado por Moscú, Serguéi Aksiónov, formalizó la medida mediante un comunicado oficial difundido en Telegram.
Escasez de combustible y cortes eléctricos programados
La declaración de emergencia responde a una acumulación de presiones sobre el sistema energético de la península. Desde mayo de 2026, según las autoridades prorrusas, Ucrania ha intensificado una campaña sostenida de ataques dirigidos a interrumpir el suministro energético de Crimea, que ha afectado tanto a infraestructuras eléctricas como a vehículos cisterna encargados del transporte de combustible hacia la región.
El día previo a la declaración de emergencia, las autoridades locales ya habían anunciado cortes programados de electricidad en toda la península. Además, el domingo anterior se prohibió la venta de combustible a particulares ante la gravedad de la escasez registrada.
El marco jurídico del estado de emergencia permite resolver con la máxima rapidez las cuestiones relacionadas con el mantenimiento del funcionamiento de todos los sectores esenciales, señaló Aksiónov en su comunicado.
La medida habilita la movilización acelerada de recursos adicionales y contempla la posibilidad de establecer restricciones adicionales a la población en función de la evolución de la situación.
El mayor ataque de drones de la guerra afecta doce regiones rusas
En paralelo, las fuerzas rusas informaron haber interceptado 660 drones ucranianos de largo alcance durante la noche del 25 al 26 de junio, en lo que el Ministerio de Defensa de Rusia calificó como el mayor ataque de este tipo desde el inicio del conflicto. Los artefactos operaron sobre doce regiones del país, así como sobre los mares Negro y Azov y la propia Crimea.
El registro supera los anteriores máximos documentados: 556 drones interceptados el 17 de mayo y 555 el 18 de junio. Solo durante el mes de junio, calificado como récord en número de derribos, las defensas rusas habrían neutralizado aproximadamente 9.700 drones ucranianos de largo alcance, con una media diaria estimada en torno a 220 unidades.
Entre los objetivos alcanzados se encuentra una línea de alto voltaje en la región de Tula, ubicada a unos 200 kilómetros al sur de Moscú. En la localidad de Novomoskovsk, perteneciente a esa misma región, resultó dañada la planta química Azot, dedicada a la fabricación de fertilizantes con aplicaciones también en producción de explosivos, según el canal independiente ruso Astra.
Ataques ucranianos a instalaciones petroleras en Krasnodar y Ufá
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó la víspera una nueva fase de ataques de largo alcance contra infraestructuras energéticas rusas, que incluyeron depósitos de petróleo en la región sureña de Krasnodar y dos refinerías en la ciudad de Ufá. Zelenski encuadró estas operaciones en una campaña de 40 días impulsada por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), denominada internamente operación de influencia, orientada a incrementar la presión sobre Moscú.
La secuencia de ataques sostenidos contra infraestructuras energéticas en Crimea y territorio ruso refleja una estrategia ucraniana centrada en degradar la capacidad logística y de abastecimiento del adversario, con efectos directos sobre el suministro de combustible y electricidad en zonas bajo control ruso.