Las importaciones de petróleo ruso por parte de India continúan mostrando una fuerte resiliencia frente a las sanciones impulsadas por Estados Unidos y sus aliados, consolidando una tendencia que se ha mantenido a lo largo de 2025. De acuerdo con fuentes del comercio y la industria de refinación, los volúmenes adquiridos en diciembre podrían superar los 1,2 millones de barriles diarios (bpd) y acercarse a un promedio de 1,5 millones bpd hacia finales de mes, cifras que confirman a Rusia como uno de los principales proveedores de crudo del país asiático. Este comportamiento da continuidad al desempeño observado en noviembre, cuando las importaciones de crudo ruso aumentaron un 3,4 % respecto al mes anterior, pese a la intensificación de la presión diplomática para que Nueva Delhi reduzca sus vínculos energéticos con Moscú. Para India, la prioridad sigue siendo garantizar el abastecimiento energético a precios competitivos, en un contexto de alta demanda interna y volatilidad en los mercados internacionales.
Las refinerías estatales, entre ellas Indian Oil Corp (IOC), Bharat Petroleum (BPCL) y Hindustan Petroleum (HPCL), se mantienen como los principales motores de estas importaciones. Estas compañías continúan adquiriendo crudo ruso aprovechando descuentos significativos frente a los precios de referencia internacionales, así como acuerdos con entidades no sujetas a sanciones, lo que les permite optimizar costos y asegurar márgenes de refinación favorables.
En contraste, algunas refinerías privadas de gran escala han moderado sus compras en los últimos meses, en parte por consideraciones logísticas y de cumplimiento normativo. Sin embargo, el peso de las empresas estatales ha sido suficiente para sostener volúmenes elevados y estables de importación desde Rusia.
La continuidad de las compras de crudo ruso refleja la estrategia energética pragmática de India, que prioriza la seguridad de suministro y la estabilidad económica por encima de las presiones externas. Como uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, el país depende de las importaciones para cubrir más del 80 % de su consumo, lo que hace crucial diversificar proveedores y asegurar condiciones comerciales favorables.
Funcionarios y analistas del sector señalan que los descuentos ofrecidos por el crudo ruso han permitido a India reducir su factura de importación, contener presiones inflacionarias internas y proteger el crecimiento económico, especialmente en sectores intensivos en energía como el transporte, la industria y la generación eléctrica.
El sostenido flujo de crudo ruso hacia India ha tenido implicaciones relevantes en el mercado petrolero internacional, al contribuir a la reconfiguración de las rutas comerciales del petróleo. Mientras algunos países occidentales han reducido o eliminado sus compras a Rusia, India —junto con China— se ha consolidado como un destino clave para esos volúmenes, amortiguando el impacto de las sanciones sobre las exportaciones rusas.
Este reordenamiento ha incrementado la competencia entre proveedores en Asia y ha reforzado el papel del continente como epicentro del crecimiento de la demanda mundial de petróleo.
De cara a 2026, expertos anticipan que India mantendrá una política flexible y orientada al mercado, evaluando continuamente precios, disponibilidad y riesgos geopolíticos. Si los descuentos del crudo ruso se mantienen y las condiciones logísticas lo permiten, es probable que los niveles de importación sigan siendo elevados, incluso en un entorno de mayor escrutinio internacional.
En este contexto, la relación energética entre India y Rusia se consolida como un pilar estratégico para Nueva Delhi, reforzando su objetivo de asegurar energía asequible y confiable para sostener el crecimiento económico, aun en medio de un escenario geopolítico cada vez más complejo.