En un momento significativo para la economía y la geopolítica mundial, Estados Unidos e India alcanzaron un nuevo acuerdo comercial y energético tras un diálogo entre sus líderes, anunciaron fuentes oficiales. Este pacto no solo modifica las reglas del intercambio bilateral, sino que impulsa una reconfiguración del comercio internacional con efectos potenciales en la energía, los mercados globales y las relaciones estratégicas entre ambas naciones.
Uno de los elementos centrales del acuerdo es la reducción recíproca de aranceles entre Estados Unidos e India, diseñada para dinamizar el comercio de bienes, servicios y tecnologías clave. Bajo el nuevo marco, el arancel aplicado a las exportaciones indias hacia Estados Unidos se reducirá del 50 % al 18 %, lo que aliviará las cargas sobre productos manufacturados y energéticos.
Por su parte, India se comprometió a eliminar barreras arancelarias y no arancelarias para productos estadounidenses, creando un acceso más amplio de bienes estadounidenses al mercado indio en sectores estratégicos como energía, tecnología y agricultura, con un valor estimado de más de 500 mil millones de dólares en transacciones futuras.Reconfiguración energética: menos petróleo ruso y más compras a EE. UU.
El pacto incluye además un componente energético clave: India acordó reducir o cesar gradualmente sus compras de petróleo de Rusia, uno de sus principales proveedores en los últimos años. En lugar de ello, Nueva Delhi se comprometió a incrementar significativamente la adquisición de energía proveniente de Estados Unidos y, potencialmente, de Venezuela, según el comunicado oficial.
Esta decisión se interpreta como un intento de Washington por modificar las dinámicas del suministro energético global, en el contexto del conflicto en Ucrania y las tensiones geopolíticas que rodean el comercio de crudo. Aunque analistas han indicado que India podría necesitar tiempo para implementar plenamente este cambio, la tendencia hacia la diversificación de fuentes energéticas es clara.
Además de los productos petroleros, el acuerdo contempla compromisos en una amplia gama de sectores que promueven la cooperación económica:
Energía y carbón: Acceso simplificado a suministros energéticos críticos para las industrias de ambos países.
Tecnología y manufactura avanzada: Reducción de barreras para productos tecnológicos, incluidos semiconductores y componentes avanzados.
Agricultura y bienes de consumo: Ampliación del comercio agroindustrial, con acceso a mercados y productos sensibles protegidos previamente por aranceles.
El impacto se deja sentir con especial fuerza en productos renovables, como módulos solares y componentes de almacenamiento energético, cuyos aranceles también serán reducidos, lo que podría reforzar la integración de cadenas de suministro sostenibles y competitivas.
El primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente estadounidense, Donald Trump, destacaron en sus comunicados que el acuerdo refleja una alianza estratégica reforzada entre dos de las economías más grandes del mundo, con el objetivo de promover crecimiento económico, empleo y estabilidad energética. Ambos mandatarios enfatizaron la importancia de un comercio más abierto, competitivo y equilibrado entre sus países, poniendo especial énfasis en el desarrollo de sectores de alto valor agregado.
Aunque algunos detalles operativos y temporales del acuerdo están aún por definir, expertos han señalado que este pacto podría modificar significativamente las dinámicas comerciales con Asia y las políticas energéticas globales en los próximos años.