En un movimiento que reafirma su estrategia de independencia energética y pragmatismo geopolítico, India anunció un incremento en las importaciones de crudo ruso, a pesar de las presiones internacionales lideradas por Estados Unidos y el G7.
De acuerdo con fuentes del Ministerio de Petróleo y Gas Natural, las principales refinerías estatales del país —Indian Oil Corporation (IOC), Bharat Petroleum Corporation Limited (BPCL) y Hindustan Petroleum Corporation Limited (HPCL)— planean aumentar en un 6 % sus compras de petróleo ruso durante el mes de octubre, lo que elevaría el volumen total a 1,7 millones de barriles diarios.
Este incremento consolida a Rusia como el mayor proveedor de crudo de la India, desplazando nuevamente a Arabia Saudita e Irak, y marcando un hito en la cooperación energética entre ambos países.
El fortalecimiento de las importaciones rusas responde a una combinación de factores económicos y logísticos.
El petróleo Urals, principal mezcla exportada por Rusia, se ofrece actualmente a un precio entre 63 y 66 dólares por barril, muy por debajo del promedio del Brent, que supera los 80 dólares. Esta diferencia permite a India ahorrar millones de dólares mensualmente y mantener bajo control los costos de los combustibles, algo clave para su estabilidad económica.
“En un contexto global de inflación energética, los descuentos rusos representan una oportunidad estratégica para asegurar el suministro y proteger el crecimiento interno”,
explicó Hardeep Singh Puri, ministro de Petróleo y Gas Natural.
Además, Rusia ofrece plazos de pago flexibles, fletes subsidiados y una red logística cada vez más estable hacia puertos indios como Vadinar, Sikka y Paradip, fortaleciendo la relación comercial pese a las sanciones internacionales.
El anuncio se produce en medio de retrasos en las negociaciones energéticas entre India y Estados Unidos, que buscaban diversificar las fuentes de suministro mediante acuerdos con productores del Golfo y América Latina.
Sin embargo, las diferencias en las condiciones de precios, así como la incertidumbre en torno a las sanciones a Rusia, han generado un impasse diplomático.
Funcionarios indios recalcan que la decisión de continuar comprando petróleo ruso no implica un alineamiento político, sino una medida de supervivencia energética.
India, el tercer mayor consumidor de petróleo del mundo, depende en más del 85 % de las importaciones para satisfacer su demanda, lo que hace prioritario mantener relaciones estables con múltiples proveedores.
“No estamos eligiendo bandos, sino defendiendo nuestros intereses nacionales.
La seguridad energética no puede subordinarse a la política internacional”,
señaló un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de India.
El incremento de las importaciones indias refuerza un patrón global: el desplazamiento del petróleo ruso hacia Asia tras las sanciones impuestas por Europa y el G7.
Analistas del Centro Asiático de Estudios Energéticos (CAEE) estiman que actualmente casi el 40 % del crudo exportado por Rusia se dirige a India, consolidando una nueva red comercial donde Asia reemplaza progresivamente a Europa como destino principal del petróleo ruso.
Este fenómeno ha permitido a Moscú mantener su flujo de ingresos pese a las sanciones, mientras que India obtiene crudo más económico y estable.
Sin embargo, esta tendencia preocupa a Occidente, que teme que las compras asiáticas neutralicen el impacto financiero de las sanciones diseñadas para reducir la capacidad bélica de Rusia.
Desde Washington, el Departamento de Estado expresó su inquietud por la creciente dependencia india del crudo ruso, recordando que parte de esas compras podrían “socavar la efectividad del régimen de sanciones”.
No obstante, funcionarios estadounidenses admiten que India actúa dentro de los márgenes legales del tope de precios de 60 dólares por barril establecido por el G7, lo que le permite mantener sus importaciones sin incurrir en sanciones directas.
Mientras tanto, Moscú celebró la decisión de Nueva Delhi, destacando el papel de India como “socio confiable y pragmático”.
El ministro ruso de Energía, Nikolai Shulginov, afirmó que el comercio energético bilateral “seguirá fortaleciéndose en beneficio mutuo”, y anticipó que se están estudiando nuevas rutas marítimas y sistemas de pago alternativos para consolidar la cooperación a largo plazo.
El incremento en las importaciones ha permitido a India reducir su factura energética, estabilizar los precios internos del combustible y fortalecer las reservas de divisas.
Asimismo, ha dado margen al gobierno para mantener subsidios a los combustibles domésticos sin elevar el gasto fiscal.
De acuerdo con analistas de The Economic Times, cada dólar ahorrado por barril representa aproximadamente 2.000 millones de dólares adicionales al año en beneficios para el Estado y las refinerías indias.
Esto convierte el petróleo ruso en una pieza fundamental de la política económica y energética del país.
La decisión de India de aumentar sus importaciones de crudo ruso refleja una postura pragmática y estratégica frente al nuevo orden energético mundial.
Mientras las potencias occidentales buscan aislar a Moscú, Nueva Delhi prioriza el crecimiento económico y la seguridad energética, consolidando su papel como actor independiente y mediador global.
Con una economía en expansión y una demanda energética creciente, India continúa equilibrando sus alianzas con Oriente y Occidente, redefiniendo su papel en el tablero energético internacional.