La crisis de combustible en Rusia alcanzó un nuevo nivel de gravedad en agosto de 2026, luego de que una campaña sistemática de ataques con drones ucranianos de largo alcance dejara fuera de servicio entre el 20% y el 40% de la capacidad total de refinación del país, según estimaciones de expertos citadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Refinerías golpeadas y prohibiciones de exportación extendidas
De acuerdo con la AIE, prácticamente todas las refinerías de importancia ubicadas en el oeste de Rusia han recibido impactos de drones, muchas de ellas en más de una ocasión. Ante el deterioro de la situación, el gobierno ruso extendió sus prohibiciones de exportación de diésel y gasolina hasta el 31 de enero de 2027. Moscú también impuso restricciones sobre el combustible marino y el gasóleo, con el objetivo declarado de preservar el abastecimiento interno. A partir del 1 de septiembre, los productores quedarán exentos de las restricciones sobre diésel, combustible marino y gasóleos, aunque las exportaciones bajo acuerdos intergubernamentales y de carácter humanitario continuarán vigentes.
Filas, cupones y restricciones en todo el territorio
Los efectos del desabastecimiento se registran en prácticamente todas las regiones del país, desde las zonas centrales hasta la remota Kamchatka, en la costa del Pacífico. En numerosas localidades se han establecido límites diarios de repostaje —en algunos casos fijados en 40 litros por vehículo—, mientras que otras jurisdicciones prohibieron el llenado de bidones para frenar el acaparamiento. Algunas regiones retomaron el sistema de cupones de combustible, un mecanismo asociado a la era soviética. En redes sociales rusas como VK, ciudadanos de zonas rurales expresaron su preocupación por el impacto en actividades agrícolas y en el acceso a servicios básicos.
«¿Cómo se supone que voy a llenar el tanque de mi tractor en medio del campo? Si no puedo repostar, yo —o, mejor dicho, mis vacas— no tendremos comida para el invierno», publicó en VK un usuario identificado como Aleksandr Vasilyev, según consignó Radio Free Europe/Radio Liberty.
Presión económica sobre el Kremlin
La campaña ucraniana no se limita al sector energético. Kiev también ha atacado almacenes del gigante del comercio electrónico Wildberries, rutas de suministro en Crimea, e instalaciones portuarias en el Mar Negro y el Mar de Azov, con el propósito de interrumpir las exportaciones marítimas de petróleo y cereales. Según un análisis publicado por la revista Foreign Affairs, el déficit presupuestario ruso acumuló 73.000 millones de dólares en el primer semestre de 2026, superando los 48.500 millones proyectados para todo el año. La previsión oficial de crecimiento del PIB para 2026 es de apenas 0,4%, con una inflación en alza y una tasa de interés sostenida en el 14% por parte del banco central.
Bajas militares y posible nueva movilización
En el plano militar, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) estimó que Rusia acumula 450.000 militares muertos y 1,4 millones de heridos desde el inicio del conflicto. En ese contexto, persisten rumores sobre una nueva movilización tras las elecciones a la Duma Estatal previstas para mediados de septiembre, aunque las autoridades rusas lo han negado públicamente. El presidente Vladimir Putin reconoció a finales de junio que los ataques a infraestructuras críticas «están creando problemas», aunque sostuvo que no alteran el curso de las operaciones militares.