Los mercados energéticos internacionales registraron el 8 de junio de 2026 una fuerte sacudida en los precios del crudo después de que una nueva ronda de ataques militares entre Israel, Irán y Estados Unidos elevó la incertidumbre sobre el abastecimiento global de petróleo, impulsando al petróleo Brent cerca de 4% hacia niveles próximos a los 90 dólares por barril.
Alzas pronunciadas en Brent y WTI
Los contratos de futuros del crudo Brent avanzaron alrededor de 4% durante la jornada, situándose en niveles cercanos a los 90 dólares por barril. El West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, registró un incremento superior a 4,7%, acercándose a los 95 dólares por barril. Ambas referencias acumulan alzas superiores al 50% desde el inicio del conflicto en marzo, de acuerdo con datos del mercado.
El Estrecho de Ormuz, en el centro de la preocupación
Uno de los principales factores que amplifica la volatilidad es la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, ruta marítima por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. Nuevos enfrentamientos navales en el Golfo Pérsico, sumados a bombardeos en zonas estratégicas de la región, aumentaron la percepción de riesgo entre inversionistas, empresas energéticas y gobiernos consumidores de crudo.
El conflicto acumula más de 100 días de duración y ha generado interrupciones recurrentes en el suministro internacional, convirtiendo la seguridad de las rutas de exportación en una de las principales preocupaciones del sector.
Frágil alto al fuego y presión sobre los mercados
La escalada ocurre tras el quiebre de un alto al fuego que había permanecido desde abril. La reanudación de hostilidades deterioró la confianza de los mercados justo en un momento en que el sector energético buscaba estabilizarse. Las bolsas internacionales también acusaron el impacto, con presión adicional sobre sectores industriales con alta dependencia del precio de los combustibles, como transporte, logística y manufactura.
Respuesta de la OPEP+ y sus límites
Aunque la OPEP+ aprobó recientemente un nuevo incremento en su cuota de producción, analistas del sector advierten que la medida podría tener un efecto acotado frente a la magnitud del riesgo operativo y comercial que enfrenta Oriente Medio. La dificultad para garantizar rutas de exportación seguras limita la capacidad real de trasladar ese incremento productivo a los mercados de consumo.
Los mercados mantendrán seguimiento estrecho sobre cualquier nuevo movimiento militar en la región durante los próximos días, mientras gobiernos y organismos internacionales evalúan el impacto sobre la seguridad energética global.