La inflación energética en Estados Unidos volvió a repuntar en mayo de 2026, cuando el índice de precios al consumidor registró un incremento del 3,8% en términos anuales y del 0,6% respecto al mes anterior, según el más reciente informe del Departamento de Trabajo. El principal motor del alza fue el encarecimiento de la gasolina, cuyos precios crecieron un 5,4% mensual en medio de la escalada militar entre Washington y Teherán.
El conflicto con Irán presiona los precios del petróleo
La tensión geopolítica se agudizó desde finales de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel ejecutaron ataques contra Irán. Como respuesta, el gobierno iraní restringió el tránsito por el Estrecho de Ormuz, corredor estratégico por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado que se comercializa a escala mundial. La interrupción parcial de ese flujo se tradujo de inmediato en un aumento sostenido en los precios internacionales del crudo, con repercusión directa sobre los combustibles en el mercado interno estadounidense.
En varias regiones del país, el precio de la gasolina ya supera los 4,50 dólares por galón, lo que encarece el transporte y reduce la capacidad de consumo de millones de familias.
La inflación subyacente se mantiene más contenida
Pese al fuerte incremento en energía, el informe del Departamento de Trabajo señala que la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía debido a su volatilidad— mostró un comportamiento más moderado: subió 0,4% frente a marzo y 2,8% en comparación con abril de 2025. Ese dato indica que, hasta el momento, el encarecimiento energético no se ha trasladado de manera generalizada a otros sectores de la economía.
Impacto en empresas y señales de deterioro del consumo
Los efectos de la crisis ya se reflejan en el desempeño corporativo. La fabricante de electrodomésticos Whirlpool informó una caída cercana al 10% en sus ingresos trimestrales y atribuyó parte del deterioro a la pérdida de confianza de los consumidores generada por la incertidumbre bélica. Analistas económicos advierten que, si el conflicto se prolonga y los precios de la energía continúan en ascenso, la presión inflacionaria podría extenderse a otros sectores y frenar el crecimiento económico.
La Reserva Federal adopta postura de espera
El repunte inflacionario complica los planes de la Reserva Federal, que tenía previsto iniciar recortes en las tasas de interés durante 2026 para estimular la actividad económica. Ante el nuevo escenario, el banco central mantiene una posición cautelosa mientras evalúa la duración del conflicto y el eventual contagio del alza energética a precios más amplios. El presidente Donald Trump ha presionado públicamente al organismo para que reduzca las tasas, en tanto que el economista Kevin Warsh, nominado para presidir la Reserva Federal, aguarda su confirmación en el Senado. Los mercados siguen de cerca cualquier señal sobre la orientación futura de la política monetaria estadounidense.