La situación coloca al país ante un delicado equilibrio: mantener acceso a suministros competitivos de petróleo para una economía que depende ampliamente de las importaciones, mientras intenta evitar nuevas tensiones comerciales con Estados Unidos.
El petróleo ruso se convirtió en una pieza clave para India
Antes de la guerra en Ucrania, Rusia representaba una proporción relativamente pequeña de las importaciones petroleras de India.
Ese escenario cambió considerablemente después de 2022.
Las sanciones occidentales y los cambios en los flujos internacionales de petróleo permitieron a las refinerías indias incrementar sus compras de crudo ruso, que en determinados períodos se comercializaba con descuentos frente a otras alternativas.
Actualmente, Rusia representa más del 40 % del suministro petrolero de India, según Reuters.
Esto convierte cualquier modificación abrupta de esas compras en una cuestión de seguridad energética para Nueva Delhi.
Estados Unidos aumenta la presión
El panorama se volvió más complejo esta semana después de que el Congreso estadounidense aprobara una legislación destinada a aumentar la presión económica sobre Rusia.
Este 18 de septiembre, Trump firmó la ley, que establece nuevas herramientas para imponer aranceles de hasta el 100 % sobre productos procedentes de países que se encuentren entre los principales compradores de petróleo o gas ruso.
India y China están entre los mayores compradores de crudo ruso.
Sin embargo, la existencia de estas facultades no significa automáticamente que todos los productos indios enfrentarán inmediatamente un arancel del 100 %. La aplicación dependerá de las disposiciones de la legislación y de las decisiones que adopte la administración estadounidense.
India defiende su seguridad energética
Nueva Delhi ha advertido que nuevas medidas comerciales vinculadas con sus compras de petróleo ruso podrían afectar las relaciones bilaterales.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de India ha señalado que el país continuará tomando decisiones orientadas a proteger su seguridad energética.
El argumento indio se encuentra estrechamente relacionado con la magnitud de su dependencia exterior.
India es uno de los mayores consumidores de petróleo del mundo y necesita importar la mayor parte del crudo que utiliza. Para sus refinerías, disponer de diferentes proveedores resulta fundamental para evitar una dependencia excesiva de una sola región.
Sustituir rápidamente el crudo ruso tendría costos
Reducir significativamente las compras procedentes de Rusia obligaría a las refinerías indias a buscar más barriles en Oriente Medio, África, Estados Unidos y América Latina.
El problema es que el mercado internacional atraviesa un período particularmente sensible.
Las alteraciones de suministro procedentes de Oriente Medio han elevado la competencia entre compradores asiáticos, mientras determinados grados de petróleo ruso también han aumentado considerablemente de precio.
El crudo ruso ESPO superó recientemente los US$120 por barril, impulsado principalmente por una mayor demanda de las refinerías chinas ante las restricciones de suministro de Oriente Medio.
En estas condiciones, una reducción simultánea de las compras rusas por parte de grandes consumidores podría alterar nuevamente los flujos mundiales de petróleo.
Las refinerías indias son fundamentales
India no solamente consume grandes cantidades de combustibles.
También posee una importante industria de refinación.
Empresas públicas y privadas importan crudo desde diferentes regiones, lo procesan dentro del país y abastecen tanto al mercado doméstico como a compradores internacionales de combustibles refinados.
Por eso, el precio del petróleo que llega a las refinerías influye directamente sobre sus márgenes y sobre el costo final de producir gasolina, diésel y combustible de aviación.
Un aumento significativo de los costos de importación podría terminar trasladándose parcialmente hacia los consumidores o incrementar la presión financiera sobre las compañías y el Gobierno.
El consumo interno seguirá siendo determinante
La economía india continúa expandiéndose y, con ella, sus necesidades energéticas.
Transporte, industria, construcción, agricultura y logística mantienen una elevada dependencia de derivados del petróleo.
Esta característica limita la capacidad del país para modificar rápidamente su matriz de abastecimiento.
Incluso mientras India amplía las energías renovables y desarrolla nuevas tecnologías energéticas, el petróleo continúa desempeñando un papel central en su economía.
Por ello, las autoridades buscan mantener múltiples fuentes de suministro y evitar que las decisiones geopolíticas reduzcan excesivamente las opciones disponibles.
La relación con Estados Unidos también está en juego
El problema trasciende el mercado petrolero.
Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de India y constituye su mayor destino individual para las exportaciones de bienes.
Entre abril y agosto, las exportaciones indias hacia Estados Unidos alcanzaron aproximadamente US$42.790 millones, frente a US$40.390 millones durante el mismo período anterior.
Esto significa que cualquier aumento considerable de los aranceles estadounidenses podría afectar sectores económicos que no tienen relación directa con el petróleo.
La energía termina así conectándose con una negociación comercial mucho más amplia entre Washington y Nueva Delhi.
India intenta mantener su equilibrio entre Washington y Moscú
Durante décadas, India ha mantenido una relación estratégica con Rusia al mismo tiempo que profundiza sus vínculos económicos, tecnológicos y de defensa con Estados Unidos.
El petróleo ha convertido ese equilibrio diplomático en un desafío económico mucho más concreto.
Washington busca reducir los ingresos energéticos de Rusia, mientras Nueva Delhi sostiene que necesita garantizar energía disponible y competitiva para su población y su economía.
Las nuevas facultades arancelarias estadounidenses aumentan considerablemente las consecuencias potenciales de esas decisiones.
El mercado petrolero internacional también podría sentir el impacto
La importancia de esta disputa no termina en India.
Si las sanciones o aranceles provocaran una reducción considerable de las compras indias de petróleo ruso, Moscú tendría que encontrar nuevos compradores para parte de esos barriles.
Al mismo tiempo, India necesitaría competir por suministros alternativos.
En un mercado petrolero ajustado, ese desplazamiento puede aumentar la competencia por barriles procedentes de Oriente Medio, África y América.
Algunos operadores incluso han advertido que restringir simultáneamente las compras rusas de grandes consumidores como India y China podría contribuir a elevar los precios internacionales del petróleo.
India entra en una etapa decisiva para su estrategia petrolera
Los próximos meses mostrarán hasta qué punto Nueva Delhi modifica realmente sus compras de petróleo ruso y cómo Washington utiliza las nuevas facultades otorgadas por el Congreso.
India deberá evaluar simultáneamente precios, disponibilidad de crudo, seguridad energética, inflación y relaciones comerciales.
El desafío es especialmente complejo porque abandonar rápidamente un proveedor importante puede elevar los costos, mientras continuar comprándole puede aumentar la exposición del país a nuevas medidas estadounidenses.
India se encuentra así en el centro de una nueva disputa energética internacional: asegurar petróleo suficiente y competitivo para una economía en expansión mientras intenta mantener abiertas sus relaciones tanto con Estados Unidos como con Rusia.