En un contexto de alta tensión geopolítica y mercados energéticos globales expectantes, los precios del petróleo registraron movimientos volátiles tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, país que posee una de las mayores reservas de crudo del mundo. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses el fin de semana del 3 de enero de 2026 y los anuncios políticos posteriores han generado incertidumbre sobre la oferta petrolera futura y las cotizaciones internacionales del crudo.
Tras los acontecimientos en Venezuela, los futuros del petróleo Brent y del West Texas Intermediate (WTI) comenzaron la semana con ligeras caídas en sus cotizaciones, un movimiento que refleja la incertidumbre de los inversores ante la posibilidad de una disrupción de suministros desde este país latinoamericano. La semana pasada, los precios habían caído a niveles cercanos a los 60–57 dólares por barril, presionados por una combinación de tensión política y una oferta global todavía abundante.
Analistas del mercado señalaron que, a pesar de la captura de Maduro, el impacto inmediato en la producción y oferta mundial podría ser limitado. Venezuela actualmente produce alrededor de 1 millón de barriles diarios, cifra muy inferior a su potencial histórico y que representa menos del 1 % de la oferta mundial, en gran parte por las sanciones internacionales y la falta de inversión en su infraestructura petrolera.
Aunque el petróleo experimentó inicialmente caídas, los mercados mostraron una dinámica volátil. En algunos momentos de la sesión, los precios se recuperaron tras señales de respuesta coordinada entre productores o expectativas de que la intervención estadounidense pudiera estabilizar la situación a largo plazo. El crudo Brent, por ejemplo, llegó a subir ligeramente por encima de los 61 dólares por barril tras la apertura en algunos mercados europeos.
Parte de esta recuperación refleja un fenómeno clásico en mercados de commodities: la incertidumbre puede elevar temporalmente los precios si existe expectativa de futuras interrupciones en el suministro, aunque en este caso, la abundante oferta global de petróleo y la decisión de la OPEP+ de mantener sus niveles de producción limitan un alza más pronunciada.
Venezuela, con cerca de 303 000 millones de barriles de reservas probadas, concentra alrededor de una quinta parte de las reservas globales, según estimaciones de agencias internacionales como la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Sin embargo, la falta de modernización en sus oleoductos y refinerías y la prolongada crisis política han dejado al sector petrolero en una condición muy deteriorada, requiriendo miles de millones de dólares en inversiones para recuperar niveles de producción significativos.
La intervención estadounidense ha elevado las especulaciones sobre la posibilidad de que grandes petroleras internacionales regresen al país o participen en su reconstrucción energética, aunque esto dependerá de condiciones políticas y jurídicas que actualmente son inciertas.
Los expertos coinciden en que cualquier impacto relevante sobre los precios del petróleo probablemente se verá a mediano o largo plazo, y no de inmediato. El primer paso para que Venezuela incremente su producción y exportaciones será estabilizar su situación política y atraer inversiones significativas, lo que podría tardar años.
Mientras tanto, los precios del petróleo seguirán sujetos a la combinación de factores clásicos del mercado: niveles de oferta y demanda global, decisiones de la OPEP+, el estado de las grandes economías consumidoras y la compleja situación política en Venezuela tras la intervención de Estados Unidos.