China estableció formalmente que la energía no fósil deberá representar el 50 % de su generación eléctrica total para el año 2030, conforme al plan quinquenal del sector energético 2026-2030 publicado a comienzos de agosto por las autoridades nacionales.
Un plan conjunto para transformar la matriz eléctrica
El documento fue emitido de manera conjunta por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y la Administración Nacional de Energía. Fija la hoja de ruta del sector para el período 2026-2030 y señala como horizonte el establecimiento inicial de un nuevo sistema energético nacional antes de que concluya esa década. Entre sus prioridades figuran la expansión de los suministros de energía verde y baja en carbono, la construcción de una red eléctrica más coordinada y resiliente, y el impulso de reformas orientadas al mercado.
Metas de capacidad instalada por tecnología
El plan detalla objetivos concretos de expansión para distintas fuentes limpias. Para 2030, China proyecta alcanzar una capacidad hidroeléctrica convencional instalada de aproximadamente 410 millones de kilovatios, mientras que la potencia nuclear deberá crecer hasta cerca de 110 millones de kilovatios. La suma de biomasa, energía solar térmica, geotérmica y oceánica deberá sumar alrededor de 65 millones de kilovatios adicionales.
El documento también establece que más de 2.800 millones de kilovatios de nueva capacidad energética deberán integrarse de forma efectiva a la red eléctrica, y que la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos deberá tener capacidad de atender a más de 110 millones de unidades.
El carbón cede terreno por primera vez en la historia reciente
El plan llega en un momento estadísticamente significativo para la transición china. Datos oficiales revelaron que la generación a partir del carbón representó el 49,7 % de la producción eléctrica total durante el primer semestre de 2026, lo que marcó la primera vez que esa proporción cayó por debajo del umbral del 50 %. El texto del plan contempla, de todas formas, que la generación carbonífera continúe mejorando su eficiencia y reduciendo sus emisiones de carbono en el período cubierto.
Marco dentro de los compromisos climáticos de largo plazo
Las metas del plan quinquenal se inscriben en los compromisos internacionales asumidos por China: alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. El documento también insta a impulsar los proyectos hidroeléctricos de manera científica, a promover el desarrollo ordenado y seguro de la energía nuclear, y a diversificar el aprovechamiento de recursos no fósiles, en tanto alienta la cooperación energética internacional como uno de los ejes de la estrategia.
Con la publicación de este plan, las autoridades chinas sientan las bases regulatorias e inversoras que deberán guiar las decisiones del sector durante los próximos cinco años, con 2030 como fecha de referencia tanto para los objetivos de capacidad instalada como para el reequilibrio de la matriz eléctrica nacional.