China, líder indiscutido en la expansión de la energía solar mundial, está experimentando un notable frenazo en la segunda mitad del año, tras la implementación de reformas en la fijación de precios para energías renovables. Analistas anticipan que la nueva normativa, que elimina tarifas garantizadas y promueve esquemas de precios competitivos, genera incertidumbre para nuevos proyectos, a pesar de las cifras récord alcanzadas en el primer semestre.
Primer semestre: un despliegue sin precedentes
Según datos de la Administración Nacional de Energía (NEA), China añadió 212 GW de nueva capacidad solar en los primeros seis meses de 2025, más del doble que en el mismo periodo del año anterior. Este despliegue masivo fue impulsado en gran medida por la anticipación al cambio regulatorio, que incentivó a los desarrolladores a acelerar sus proyectos antes del fin del sistema de precios fijados.
El impacto de las reformas en el segundo semestre
Las reformas anunciadas en junio establecen que los nuevos proyectos de energía solar y eólica deberán vender electricidad a precios de mercado, eliminando las tarifas garantizadas. Esto ha provocado un colapso de la confianza en el retorno de inversión, provocando que los analistas estimen una caída sustancial en las nuevas instalaciones: de 175 GW en la segunda mitad de 2024, se proyecta apenas entre 88 a 98 GW para lo que queda de 2025. Sin embargo, los expertos coinciden en que el total anual aún podría romper récords debido al impulso masivo del primer semestre.
Sobreoferta e incertidumbre industrial
El sector fotovoltaico, ya golpeado por una feroz guerra de precios y capacidad ociosa, enfrenta ahora un panorama más retador. La eliminación de las tarifas garantizadas añade presión sobre márgenes de ganancia ya reducidos, lo que podría acelerar la consolidación de la industria y forzar recortes adicionales.
Transición hacia un modelo sostenible
A partir de 2026, se espera que las nuevas instalaciones solares se estabilicen en torno a los 250 GW por año, según estimaciones de analistas. Esto, sumado a los nuevos mecanismos de precios, sugiere una transición hacia un modelo de energía renovable más eficiente y sostenible, con mayores exigencias en rentabilidad y planificación estratégica.
Conclusión
Las reformas regulatorias de China han generado un punto de inflexión en el sector solar nacional. La estrategia de frontloading permitió un récord histórico para el primer semestre, pero también revela los límites de un modelo basado en políticas excesivamente industrialistas. Ahora, la sostenibilidad y rentabilidad serán clave para el futuro del sector, que deberá adaptarse a las nuevas reglas del juego transicional.