El Gobierno de Israel, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, aprobó oficialmente el mayor acuerdo de exportación de gas natural en la historia del país, un contrato estratégico con Egipto valorado en aproximadamente 112 mil millones de shekels (alrededor de US$34.700 millones). El pacto, que había sido firmado inicialmente en agosto, marca un hito energético y geopolítico para Israel y refuerza su posicionamiento como proveedor clave de gas natural en el Mediterráneo oriental.
El acuerdo contempla el suministro de al menos 130 mil millones de metros cúbicos (bcm) de gas natural desde el yacimiento offshore Leviathan, uno de los mayores campos gasíferos del Mediterráneo, hacia Egipto. Las entregas se extenderán durante varias décadas, con horizonte previsto hasta 2040 o hasta que se complete el volumen total acordado.
Este suministro permitirá a Egipto fortalecer su rol como hub energético regional, tanto para consumo interno como para exportación de gas natural licuado (GNL) a mercados internacionales, mientras que Israel asegura una demanda estable y de largo plazo para uno de sus principales activos energéticos.
Desde el punto de vista fiscal, el acuerdo representa un impulso significativo para las finanzas públicas israelíes. Se estima que una porción relevante de los ingresos generados por la exportación de gas se destinará al tesoro nacional, a través de impuestos, regalías y aportes al fondo soberano, fortaleciendo la capacidad del Estado para financiar infraestructura, salud, educación y programas sociales.
Asimismo, el contrato brinda certidumbre a los operadores del campo Leviathan, incentivando nuevas inversiones en exploración, producción e infraestructura asociada, lo que se traduce en empleo, desarrollo tecnológico y crecimiento del sector energético.
El yacimiento Leviathan, ubicado en aguas profundas del Mediterráneo, es considerado un activo estratégico de primer orden para Israel, con reservas estimadas cercanas a 600 bcm de gas natural. Su desarrollo ha transformado al país, que pasó de ser importador neto de energía a convertirse en exportador regional, reduciendo su dependencia externa y reforzando su seguridad energética.
Con este acuerdo, Leviathan consolida su papel como motor de la política energética israelí, garantizando ingresos sostenidos y afianzando relaciones comerciales de largo plazo con países vecinos.
Más allá del impacto económico, el acuerdo con Egipto tiene una fuerte dimensión geopolítica. Refuerza la cooperación bilateral entre Jerusalén y El Cairo, dos actores clave en Medio Oriente, y se suma a los esfuerzos de integración energética regional en un contexto marcado por tensiones y reconfiguraciones estratégicas.
Analistas señalan que este pacto contribuye a la estabilidad regional, al crear interdependencias económicas de largo plazo y posicionar al gas natural como un instrumento de cooperación, en contraste con los tradicionales focos de conflicto en la zona.
Aunque el gas natural es un combustible fósil, las autoridades israelíes destacan su rol como energía de transición, al emitir menos gases de efecto invernadero que el carbón o el petróleo. Los ingresos derivados de este acuerdo podrían, además, financiar el desarrollo de energías renovables, almacenamiento y tecnologías limpias, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de Israel a mediano y largo plazo.
Con la aprobación de este contrato, Israel da un paso decisivo en la consolidación de su estrategia gasífera, asegurando mercados, fortaleciendo su economía y ampliando su influencia energética en el Mediterráneo y el Norte de África. El acuerdo con Egipto no solo redefine el mapa energético regional, sino que se proyecta como un pilar central del desarrollo económico y energético israelí en las próximas décadas.