El Gobierno de Irán expresó un firme respaldo a Venezuela y condenó el bloqueo petrolero ordenado por Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump dispusiera la interdicción de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan del país sudamericano. Teherán calificó la medida como un acto de intimidación y agresión, advirtiendo que sus efectos trascienden el ámbito bilateral y amenazan la estabilidad regional y el comercio energético internacional.
En declaraciones oficiales, autoridades iraníes señalaron que el bloqueo constituye una acción unilateral coercitiva que vulnera los principios del derecho internacional, la libre navegación y el libre comercio. Irán sostuvo que este tipo de decisiones no contribuyen a la paz ni a la resolución de disputas, sino que exacerban tensiones geopolíticas y elevan el riesgo de incidentes en rutas marítimas estratégicas.
Teherán acusó a Washington de utilizar instrumentos económicos y energéticos como herramientas de presión política, con el objetivo de asfixiar a países soberanos y condicionar sus decisiones internas. En ese marco, calificó el bloqueo como una escalada peligrosa con potencial impacto sobre los mercados globales de crudo.
Irán reiteró su alianza política y energética con Venezuela, destacando la cooperación bilateral en áreas como energía, tecnología, refinación y logística. Según el gobierno iraní, ambos países han fortalecido su coordinación frente a regímenes de sanciones y han buscado mecanismos alternativos de intercambio para sostener sus industrias petroleras.
El respaldo de Teherán incluye la defensa del derecho de Venezuela a gestionar y comercializar sus recursos naturales sin interferencias externas, así como el compromiso de profundizar la cooperación para mitigar los efectos de las restricciones internacionales.
Analistas señalan que el bloqueo anunciado por Estados Unidos incrementa la volatilidad en los mercados energéticos, al introducir incertidumbre sobre la oferta de crudo y los flujos marítimos. Para países productores bajo sanciones, como Venezuela e Irán, este escenario refuerza la necesidad de diversificar rutas, socios y mecanismos de comercialización, mientras que para los importadores añade riesgos de suministro y de precios.
Irán advirtió que cualquier afectación a la libre navegación en el Caribe y áreas adyacentes podría sentar precedentes con repercusiones en otras regiones sensibles, incluyendo el Golfo Pérsico, clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
El gobierno iraní instó a la comunidad internacional y a los organismos multilaterales a rechazar medidas unilaterales y a promover soluciones diplomáticas. Subrayó que el respeto a la soberanía nacional, la no intervención y el multilateralismo son pilares indispensables para preservar la estabilidad política y energética global.
El respaldo explícito de Irán a Venezuela se inscribe en un contexto de creciente polarización geopolítica, donde las sanciones y bloqueos energéticos se han convertido en instrumentos recurrentes de presión. Para Teherán, la respuesta coordinada entre países afectados es clave para contrarrestar los impactos económicos y defender un orden internacional basado en reglas, en el que el comercio energético fluya sin coerción.
Con esta postura, Irán reafirma su papel como actor activo en la geopolítica energética, alineándose con Caracas frente a lo que considera medidas coercitivas ilegítimas, y elevando el debate sobre las consecuencias globales de los bloqueos petroleros en un mercado ya tensionado.
En declaraciones oficiales, autoridades iraníes señalaron que el bloqueo constituye una acción unilateral coercitiva que vulnera los principios del derecho internacional, la libre navegación y el libre comercio. Irán sostuvo que este tipo de decisiones no contribuyen a la paz ni a la resolución de disputas, sino que exacerban tensiones geopolíticas y elevan el riesgo de incidentes en rutas marítimas estratégicas.
Teherán acusó a Washington de utilizar instrumentos económicos y energéticos como herramientas de presión política, con el objetivo de asfixiar a países soberanos y condicionar sus decisiones internas. En ese marco, calificó el bloqueo como una escalada peligrosa con potencial impacto sobre los mercados globales de crudo.
Irán reiteró su alianza política y energética con Venezuela, destacando la cooperación bilateral en áreas como energía, tecnología, refinación y logística. Según el gobierno iraní, ambos países han fortalecido su coordinación frente a regímenes de sanciones y han buscado mecanismos alternativos de intercambio para sostener sus industrias petroleras.
El respaldo de Teherán incluye la defensa del derecho de Venezuela a gestionar y comercializar sus recursos naturales sin interferencias externas, así como el compromiso de profundizar la cooperación para mitigar los efectos de las restricciones internacionales.
Analistas señalan que el bloqueo anunciado por Estados Unidos incrementa la volatilidad en los mercados energéticos, al introducir incertidumbre sobre la oferta de crudo y los flujos marítimos. Para países productores bajo sanciones, como Venezuela e Irán, este escenario refuerza la necesidad de diversificar rutas, socios y mecanismos de comercialización, mientras que para los importadores añade riesgos de suministro y de precios.
Irán advirtió que cualquier afectación a la libre navegación en el Caribe y áreas adyacentes podría sentar precedentes con repercusiones en otras regiones sensibles, incluyendo el Golfo Pérsico, clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
El gobierno iraní instó a la comunidad internacional y a los organismos multilaterales a rechazar medidas unilaterales y a promover soluciones diplomáticas. Subrayó que el respeto a la soberanía nacional, la no intervención y el multilateralismo son pilares indispensables para preservar la estabilidad política y energética global.
El respaldo explícito de Irán a Venezuela se inscribe en un contexto de creciente polarización geopolítica, donde las sanciones y bloqueos energéticos se han convertido en instrumentos recurrentes de presión. Para Teherán, la respuesta coordinada entre países afectados es clave para contrarrestar los impactos económicos y defender un orden internacional basado en reglas, en el que el comercio energético fluya sin coerción.
Con esta postura, Irán reafirma su papel como actor activo en la geopolítica energética, alineándose con Caracas frente a lo que considera medidas coercitivas ilegítimas, y elevando el debate sobre las consecuencias globales de los bloqueos petroleros en un mercado ya tensionado.