Irán atraviesa una de sus crisis internas más intensas y mediáticas de los últimos años, marcada por protestas masivas contra el gobierno, un prolongado apagón de internet y una represión severa que ha dejado miles de víctimas, según organizaciones de derechos humanos y periodistas internacionales. Las autoridades han utilizado la restricción del acceso a la red como una de las principales herramientas para controlar la información y limitar la difusión de imágenes y testimonios de la protesta, que inició a finales de diciembre de 2025.
Desde el 8 de enero de 2026, el gobierno iraní impuso el apagón de internet más duradero y profundo en la historia moderna del país, desconectando al país por completo de la red global y limitando severamente el acceso a servicios digitales. Esta medida no solo restringe el flujo de información dentro del país, sino que también ha paralizado negocios que dependen de plataformas digitales para sus ventas y publicidad.
Las conexiones internacionales se mantuvieron prácticamente cortadas durante semanas, con restauraciones parciales de algunos servicios, aunque el acceso sigue profundamente restringido en muchas regiones y el uso de plataformas globales como Google o redes sociales continúa limitado.
Organizaciones de ciberseguridad han señalado que el bloqueo completo y prolongado del acceso web y de las telecomunicaciones tiene un enorme impacto económico y social, afectando desde pequeños negocios hasta la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre de 2025 en respuesta a la grave crisis económica y la caída del valor de la moneda nacional —el rial—, se han extendido por todo el país, involucrando a sectores diversos de la sociedad.
La respuesta del régimen ha sido extremadamente dura. Activistas y grupos de derechos humanos estiman que miles de manifestantes han muerto en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, con cifras que varían según las fuentes. Mientras las autoridades iraníes ofrecieron recientemente una cifra oficial de 3.117 muertes, observadores internacionales sugieren que la cifra real podría ser mucho mayor, con estimaciones que hablan de más de 4.500 víctimas o incluso superando los 5.000, dependiendo de las organizaciones que recopilan datos desde dentro del país.
Además de las muertes, se han reportado miles de arrestos y detenciones arbitrarias, así como graves violaciones de derechos humanos, incluidas desapariciones forzadas y uso excesivo de la fuerza contra manifestantes.
El apagón digital ha complicado aún más la ya frágil situación económica del país. Negocios que dependían de servicios online como Instagram o Telegram han visto una caída drástica de ingresos, y el mercado tecnológico interno enfrenta pérdidas millonarias cada día que persiste el apagón.
Expertos señalan que la interrupción prolongada del acceso a internet también reduce la capacidad de las empresas para operar con normalidad, afecta las cadenas de suministro y limita opciones de comercio electrónico, agudizando la crisis económica que motivó inicialmente las protestas.
Organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, han condenado el uso de apagones de internet como herramienta de represión política. Según estas voces, cortar deliberadamente el acceso a la red no solo viola el derecho humano básico a la información, sino que también sirve para ocultar violaciones de derechos humanos y obstaculizar la documentación de abusos por parte de las fuerzas de seguridad.
La interrupción también dificulta el trabajo de periodistas y observadores independientes, lo que complica la verificación de cifras y la cobertura imparcial de la situación real en el terreno.
El éxodo de información a través de satélites y redes alternativas ha permitido que parte del mundo conozca lo que ocurre en Irán, aunque con grandes dificultades. Países occidentales y organismos internacionales han expresado su preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes y las restricciones digitales que limitan el derecho a la protesta y la libertad de expresión.
La tensión diplomática también se ha intensificado en foros internacionales, donde líderes han llamado a la restauración de internet y al respeto de los derechos humanos de los ciudadanos iraníes.