Ante un escenario desafiante para la transición energética en España, las principales empresas del sector eléctrico Iberdrola, Endesa y Naturgy han solicitado al Gobierno una revisión urgente del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, ante la creciente evidencia de que el país podría no alcanzar los objetivos que se había propuesto para esa fecha. Estas demandas reflejan preocupaciones reales sobre la capacidad del sistema eléctrico y la infraestructura energética para cumplir con las metas marcadas, especialmente en materia de renovables, redes y reducción de emisiones.
El PNIEC es la hoja de ruta que España adoptó para guiar su transición energética hacia un sistema más sostenible y eficiente. Este plan establece objetivos relacionados con la penetración de energías renovables, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la modernización de las redes eléctricas, entre otros compromisos vinculados con las directrices climáticas de la Unión Europea.
Sin embargo, representantes de las grandes eléctricas han expresado que sin ajustes normativos, mayores inversiones y reformas regulatorias, varios de esos objetivos serán difíciles de alcanzar, dada la actual evolución del mercado, la tecnología y la infraestructura.
Una de las principales preocupaciones del sector es la capacidad de la red eléctrica para absorber y gestionar un aumento de energías renovables, como solar y eólica, que requieren sistemas más flexibles y robustos para garantizar la estabilidad del suministro. Además, se apunta a la necesidad de más inversiones en redes y almacenamiento energético, sectores clave para integrar la energía limpia y cumplir con los compromisos del plan.
Las compañías han señalado que los supuestos actuales del PNIEC pueden no reflejar con precisión las condiciones reales del mercado energético actual, lo que podría provocar desvíos significativos frente a las metas pactadas.
A pesar de estas críticas, desde el sector se subraya que la petición de revisión no implica renunciar a los objetivos climáticos ni a la transición energética, sino que se busca adaptar la estrategia energética a la realidad del sistema, con el fin de garantizar:
Seguridad del suministro eléctrico,
Competitividad industrial,
Cumplimiento de compromisos europeos y nacionales,
todo ello manteniendo un enfoque de sostenibilidad y modernización.
El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, afirmó recientemente que existen “buenas razones para revisar el plan de energía y clima”, señalando que ciertas proyecciones, como la evolución de la demanda o la integración tecnológica, deben reflejar la realidad actual del mercado para que las metas del plan se adapten sin perder su propósito original.
Estas declaraciones se producen en un contexto en el que España ha avanzado en la instalación de renovables, pero enfrenta desafíos como el despliegue más lento de ciertas tecnologías o la necesidad de fortalecer espacios de almacenamiento energético que faciliten la integración de estas fuentes.
Aunque no hay consenso total sobre cómo se deben modificar las metas o las medidas del plan, el llamado de las compañías apunta a un objetivo común: lograr una transición energética sostenible, fiable y compatible con las condiciones reales del sistema eléctrico español y las necesidades de futuro.
La respuesta del Gobierno y las autoridades energéticas será clave en las próximas semanas para definir si se llevan a cabo ajustes estructurales al plan, y cómo ello afectará los plazos y los recursos destinados a las metas de 2030 establecidas en materia climática y energética.