Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están profundizando de manera decidida su presencia económica y estratégica en América Latina, en un movimiento que marca un giro geopolítico y comercial de gran importancia para ambos polos geográficos. Esta expansión se está logrando a través de una combinación de acuerdos comerciales, inversiones en infraestructura y exploración de oportunidades energéticas, dentro del esfuerzo emiratí por diversificar su red de socios comerciales más allá de sus tradicionales vínculos en Medio Oriente, Asia y Europa.
Una de las manifestaciones más claras de este acercamiento es el interés mostrado por la empresa petrolera estatal Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC) en invertir en proyectos de gas natural en Venezuela, una nación que posee uno de los mayores potenciales energéticos del mundo. Este posible movimiento sería parte de los planes de expansión global de ADNOC, impulsando inversiones fuera de los Emiratos y consolidando alianzas internacionales en el sector energético.
Además, los Emiratos han implementado una estrategia más amplia que incluye la firma e implementación de Acuerdos de Asociación Económica Comprensiva (CEPA) con varios países latinoamericanos. Por ejemplo, en 2025 entraron en vigor CEPAs con Costa Rica y Chile, destinados a eliminar o reducir aranceles, facilitar el comercio de bienes y servicios, y abrir nuevas oportunidades de inversión, especialmente para empresas medianas y pequeñas.
Estos acuerdos representan un paso significativo para diversificar las economías de la región y atraer capital extranjero. En Costa Rica y Chile, los CEPAs buscan no solo mejorar el intercambio comercial tradicional, sino también fomentar inversiones en sectores claves como infraestructura, energía, logística, tecnología y servicios especializados. Analistas señalan que este tipo de colaboración puede crear cadenas de valor más profundas entre los mercados del Golfo y América Latina, tanto en exportaciones como en importaciones.
Los acuerdos no solo reducen barreras comerciales, sino que también proporcionan mecanismos institucionales para el diálogo entre gobiernos y sectores privados, lo que ayuda a consolidar relaciones de largo plazo basadas en la cooperación mutua.
El acercamiento de los EAU hacia América Latina no es un fenómeno aislado, sino parte de una política exterior más amplia que busca fortalecer la presencia global del país como un centro comercial, logístico y de inversión. En años recientes, los Emiratos han incrementado sus relaciones económicas con países como Colombia y México, con intercambio comercial creciente y proyectos conjuntos que abarcan desde el comercio de bienes hasta cooperación técnica y educativa.
Asimismo, otros acuerdos bilaterales se han firmado o están en discusión con Perú y Ecuador, con iniciativas destinadas a atraer inversión productiva y abrir nuevas rutas comerciales que conecten América Latina con los mercados de Medio Oriente, África y Asia.
Aunque el acercamiento emiratí ofrece múltiples oportunidades de crecimiento económico, también plantea retos importantes para los gobiernos latinoamericanos. Será clave asegurar marcos legales y regulatorios sólidos, ofrecer incentivos que protejan las inversiones y gestionar de manera transparente los proyectos conjuntos para evitar riesgos financieros o dependencia excesiva. Asimismo, se requiere coordinación entre sector público y privado para aprovechar al máximo los nuevos flujos comerciales.
Por otro lado, esta nueva fase de cooperación puede ayudar a impulsar el desarrollo de infraestructura crítica, mejorar la conectividad regional y atraer tecnología avanzada, generando empleos de calidad y fomentando una mayor integración en el comercio global.
El reforzamiento de los vínculos entre los Emiratos Árabes Unidos y América Latina representa un cambio significativo en el mapa de las relaciones internacionales y comerciales globales. Más allá de los tradicionales lazos energéticos, este acercamiento promueve una estrategia de cooperación integral que abarca comercio, inversión, infraestructura, tecnología y desarrollo sostenible. Si se gestiona de forma estratégica y colaborativa, esta relación puede convertirse en un motor clave para el crecimiento económico y la diversificación de mercados de ambos lados del mundo.