La crisis en el estrecho de Ormuz continúa transformando el mapa energético del Golfo. En este escenario, Emiratos Árabes Unidos (EAU) forma parte de los países que buscan alternativas para mantener el movimiento de cargamentos de gas natural licuado (GNL), mientras Qatar ha descartado la construcción de un gasoducto que permita evitar esta estratégica vía marítima.
El ministro de Estado para Asuntos Energéticos de Qatar y CEO de QatarEnergy, Saad Sherida Al Kaabi, explicó que países vecinos ofrecieron sus territorios para establecer una ruta alternativa. Sin embargo, Qatar considera que la propuesta no resulta económicamente viable, ya que sería necesario transportar gas natural por tubería y posteriormente construir nuevas instalaciones de licuefacción fuera del territorio catarí.
Esto supondría prácticamente duplicar parte de la infraestructura que Qatar ya desarrolla dentro de su ambicioso proyecto de expansión del North Field, con el que pretende elevar su capacidad de producción de GNL desde los actuales 77 millones hasta 142 millones de toneladas anuales para 2030.
Emiratos Árabes Unidos y las nuevas soluciones logísticas
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos ha participado en operaciones alternativas para mantener los cargamentos de GNL en movimiento. Durante agosto, cargamentos procedentes de Qatar y EAU fueron transferidos entre buques frente a las costas de Omán y de los propios Emiratos antes de continuar hacia compradores asiáticos.
Entre estas operaciones estuvo un cargamento controlado por ADNOC, procedente de la isla de Das, que fue transferido a otro metanero frente a Omán antes de continuar hacia Japón. Estas maniobras permiten mantener parte del comercio energético, aunque son técnicamente complejas y pueden añadir más de un millón de dólares al costo de cada transferencia, además de prolongar los tiempos de navegación.
La situación evidencia la importancia estratégica de Emiratos Árabes Unidos dentro de las cadenas energéticas del Golfo y, al mismo tiempo, las dificultades de sustituir completamente al estrecho de Ormuz para el comercio regional de hidrocarburos.
Qatar mantiene su apuesta por Ormuz
Qatar sostiene que el estrecho continuará siendo una arteria fundamental para el comercio internacional. Al Kaabi rechazó la posibilidad de que Ormuz pierda rápidamente su relevancia debido al desarrollo de rutas alternativas, señalando que por esta vía circulan numerosos productos además de petróleo y gas.
Las dificultades ya están afectando los planes energéticos cataríes. La primera unidad del proyecto North Field East, inicialmente prevista para comenzar a producir en 2026, ahora se espera que entre en funcionamiento durante el primer semestre de 2027. Además, los daños registrados en instalaciones de Ras Laffan redujeron aproximadamente un 17 % la capacidad exportadora de Qatar.
El Golfo redefine su estrategia energética
La crisis de Ormuz está dejando una conclusión clara para los productores regionales: mantener la seguridad y flexibilidad de las rutas energéticas se ha convertido en una prioridad. Mientras Qatar mantiene sus grandes inversiones internas y descarta por ahora un costoso gasoducto alternativo, Emiratos Árabes Unidos continúa participando en soluciones logísticas destinadas a sostener los flujos de GNL hacia los mercados internacionales.
La evolución de estas estrategias será especialmente relevante para Asia y Europa, dos mercados altamente dependientes de los cargamentos internacionales de GNL y sensibles a cualquier interrupción prolongada de las exportaciones procedentes del Golfo.