China está a punto de protagonizar un cambio histórico en el sector energético global. De acuerdo con recientes análisis del sector, la capacidad instalada de energía solar en el país asiático superará a la del carbón, consolidando una transición clave hacia fuentes más limpias y sostenibles.
El crecimiento acelerado de la energía solar en China responde a una estrategia sostenida durante más de una década. Actualmente, el país lidera el mercado mundial de energía fotovoltaica, con una capacidad que ya supera el teravatio (1.000 GW) y continúa en expansión .
Este avance permitirá que, por primera vez, la capacidad solar instalada supere a la del carbón, una fuente que históricamente ha dominado el sistema eléctrico chino y ha sido clave para su desarrollo industrial.
China no solo lidera en energía solar, sino también en el crecimiento de energías renovables en general. La combinación de energía solar y eólica ya ha alcanzado niveles que superan la capacidad de generación térmica basada en combustibles fósiles .
Este crecimiento ha sido impulsado por:
En 2024, por ejemplo, China añadió cientos de gigavatios en capacidad solar, representando una parte significativa del crecimiento global en este sector .
El avance de China tiene implicaciones globales. Al ser el mayor emisor de CO₂ del mundo, cualquier cambio en su matriz energética tiene un impacto directo en la lucha contra el cambio climático.
El crecimiento de las energías limpias ya está contribuyendo a estabilizar sus emisiones, que en algunos periodos recientes han mostrado señales de desaceleración gracias al aumento de la generación renovable .
Además, a nivel mundial, la energía solar se ha convertido en el principal motor del crecimiento eléctrico, cubriendo gran parte del aumento de la demanda energética .
A pesar del avance, el sistema energético chino aún enfrenta retos importantes:
Esto refleja que la transición energética, aunque acelerada, aún no es completa.
China se posiciona como la gran potencia de la transición energética global. Su dominio en la producción de tecnología solar, junto con su capacidad de implementación a gran escala, la convierten en un actor determinante en el futuro energético del planeta.
El hecho de que la energía solar supere al carbón no solo es un logro técnico, sino un símbolo del cambio estructural hacia un modelo energético más sostenible, donde las energías limpias empiezan a desplazar a los combustibles fósiles.