Un devastador ataque masivo lanzado por las fuerzas rusas contra la infraestructura energética de Ucrania ha dejado al menos tres trabajadores muertos, ha provocado cortes de electricidad y ha vuelto a poner en el centro del conflicto la guerra por el control del sistema energético ucraniano en medio de tensiones bélicas que ya superan los cuatro años. El golpe, descrito por las autoridades ucranianas como un ataque deliberado con misiles y drones contra objetivos energéticos y civiles, no solo cobró vidas humanas, sino que también causó daños significativos en plantas de energía, redes eléctricas y sistemas de calefacción en varias regiones del país
Según reportes oficiales, un dron ruso impactó un vehículo que trasladaba a trabajadores de una central térmica en la provincia de Donetsk, provocando la muerte de tres empleados energéticos mientras se dirigían a sus labores matutinas. Las autoridades han calificado el ataque como un crimen de guerra debido al objetivo directo en personal civil y en la infraestructura crítica del país.
El viceprimer ministro de Energía de Ucrania explicó que este suceso se produjo mientras continúan los esfuerzos por restaurar los servicios básicos, como electricidad, agua y calefacción, que quedaron interrumpidos en muchas localidades tras los bombardeos.
El ataque incluyó el lanzamiento de más de 25 misiles y cerca de 400 drones por parte de las fuerzas rusas, dirigidos principalmente contra planta generadoras, redes de distribución y centros energéticos en al menos doce regiones ucranianas, entre ellas zonas clave como Odesa, Donetsk y Sumy.
Esto ha dejado a decenas de miles de residentes sin luz ni calefacción, en un momento especialmente crítico dado que parte del país enfrenta temperaturas extremadamente bajas durante el invierno.
Compañías del sector, como DTEK, la mayor energética privada de Ucrania, reportaron daños considerables en sus instalaciones, especialmente en la red eléctrica que abastece regiones estratégicas. La restauración completa de los servicios tomará tiempo, señalaron los ingenieros, ya que muchas plantas han sufrido impactos directos y requieren reconstrucción.
Además de las pérdidas humanas, las interrupciones en el suministro eléctrico y de calefacción han afectado servicios básicos, dejando a miles de personas sin acceso a agua caliente y energía en casa.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha condenado el ataque, calificándolo de “calculado y deliberado para causar el mayor daño posible al sector energético” del país. También ha hecho un llamado a la comunidad internacional para que refuerce la defensa aérea ucraniana y aplique sanciones más severas contra Rusia.
Este ataque ocurre en un momento en que Ucrania y Rusia mantienen tensiones bélicas elevadas y negociaciones de paz frustradas, y refleja cómo las infraestructuras energéticas se han convertido en objetivo central de la guerra, no solo como acto militar sino también como forma de presión estratégica.
Organismos humanitarios advierten que este tipo de ataques tienen consecuencias profundas para la población civil, especialmente durante los meses fríos del invierno europeo. La falta de electricidad y calefacción no solo afecta la calidad de vida, sino que también pone en riesgo la salud de los ciudadanos más vulnerables.
En consecuencia, las labores de reparación de infraestructuras y la ayuda internacional para fortalecer el sector energético ucraniano se han convertido en prioridades urgentes ante el aumento de estos ataques coordinados por parte de las fuerzas rusas.